David Arroyo y su camino hacia TAVO: cómo Este School le ayudó a reinventar su carrera

David Arroyo, motion designer y artista 3D en TAVO Studio, comparte su historia en esta entrevista exclusiva. Antes de Esteschool, trabajó en Movistar+ y en una productora como grafista. La pandemia y la necesidad de 3D lo llevaron a reinventarse con el Máster en Dirección de Arte 3D y Animación de Esteschool.
En esta entrevista nos cuenta cómo fue ese proceso y qué marcó la diferencia en su evolución profesional.
Queremos saber tu historia, tu vida antes y después de Esteschool.
Puede sonar raro, pero para mí todo empieza en el mundo de las acrobacias. De adolescente entrenaba día sí y día también con un grupo de amigos y, al ir mejorando, me picó el gusanillo de compartir ese progreso.
Fue ahí donde entré en contacto con el mundo audiovisual: empecé a editar mis propios vídeos para YouTube y esa tarea se acabó convirtiendo en un hobby en sí mismo.
Me gustaba tanto que lo audiovisual se convirtió en mi hoja de ruta, teniendo el cine en primera instancia como mi objetivo laboral.
Estudié Artes y me topé con el diseño gráfico y también me cautivó de una manera que no sabría explicar. Finalmente, acabé estudiando Diseño Integral y mis primeros trabajos fueron como diseñador gráfico. Me apasionaba, pero me faltaba ese movimiento, ese timeline que había dejado por el camino, así que como muchos, adquirí mi primer curso de After Effects en Domestika (de Sebastian Baptista). No puedo describirlo con otras palabras que no sean ¡ME FLIPÓ! eso era justo lo que quería hacer y ahí decidí estudiar motion graphics y encontré mi primer trabajo en el mundo de los eventos, donde pude trabajar con marcas muy potentes como Coca-Cola, Telefónica o la UEFA Champions League.
Aprendí mucho pero la pandemia lo frenó todo (los eventos como os podéis imaginar no era el sector más rentable en aquel momento) y en ese momento me surgió la oportunidad de entrar en el mundo de la televisión.
Estuve cuatro años como grafista en Movistar+. Fue un periodo estable, pero el 98% de mi trabajo era After Effects, y Cinema poco a poco había ido quedando sepultado en mi memoria.
Cuando decidí cambiar de aires, me di cuenta de que en casi todas las ofertas pedían 3D, así que abrí Cinema y… ¡habían cambiado hasta la interfaz! Fue entonces cuando me di cuenta de que necesitaba mejorar mi perfil, necesitaba retomar el 3D pero no quería un curso de cero y que me enseñara todos los menús, quería algo que me permitiera hacer las piezas que yo guardaba en mis moodboards.
Finalmente empecé a trabajar en una productora y, aunque me permitía ser más creativo, me había decidido a hacer un cambio real en mi perfil profesional y poder ser yo quien elija mi sitio.
Buscando diferentes escuelas me topé con Esteschool y sobre todo con el portfolio de sus alumnos y no se parecían a los de ninguna otra escuela. Se parecían a las referencias que veía en Instagram o en Behance, y eso era lo que yo quería aprender.
Era consciente de que las escuelas al final son mejores o peores pero un gran porcentaje de lo que consigas va a depender del esfuerzo que hagas pero yo tenía claro que ese iba a ser mi nuevo punto de partida.»
¿Cuál fue tu motivación principal para estudiar en Este School y elegir tu curso específico en Dirección de Arte 3D y animación?
Creo que ya he contestado bastante en la pregunta anterior, pero si tuviera que resumirlo: quería dejar de sentirme inseguro al postularme a un nuevo puesto.
Veía «Cinema 4D» en una oferta y ya me hacía pequeño, aunque llevara años en el sector. Mi objetivo era reinventarme y construir un perfil que pudiera presentarse a cualquier puesto que me atrajera sin ese miedo de fondo.
El síndrome del impostor siempre va a estar ahí, eso no te lo quita nadie, pero quería que, si llegaba la oportunidad, estar preparado y poder intentarlo con la confianza de saber que, si postulaba, era porque realmente cumplía con lo que pedían. Y luego ya daría el 200% para no fallar.
¿Cómo conseguiste tu primer trabajo de dirección de arte 3D?
La respuesta corta sería: yendo a eventos. Pero hay más tela que cortar.
En aquel momento tenía un bebé en casa, trabajo con horario de oficina (cuando no había horas extras) y el máster encima. El tiempo era el que era. El primer punto de inflexión me lo dio Carlos Cabrera, fundador de Kutuko. En un Open Day de su estudio me plantó una idea en la cabeza que al principio me pareció una locura: dejar el trabajo y dedicarme ocho horas al día a mejorar el 3D.
Poco a poco esa idea fue cogiendo fuerza, lo hablé con mi pareja, y decidí saltar al vacío.
Una vez tomada esa decisión lo tuve claro: esto no son vacaciones. Me centré en construir un portfolio donde cada pieza fuera lo mejor que podía dar, sin importar la cantidad.
El segundo punto de inflexión fue el OFFF de Barcelona. A priori diría que no pasó nada especial, pero realmente puse cara a artistas que seguía en Instagram (y lo más importante, ellos me pusieron cara a mí). Ahí conocí a Carlos Vega, antiguo alumno de Esteschool (y que trabajaba en Tavo Studio en aquel momento), con quien hice muy buenas migas.
Llegó la presentación final del máster, con varios de los mejores estudios de 3D de España en la sala. Pasó un mes y entendí que entrar full-time es complicado… los estudios son pequeños y los huecos no se crean solos.
Así que tomé otra decisión: hacerme freelance y estar listo cuando llegara la oportunidad. Empecé a encadenar proyectos con Mach Studio, y después con uno de mis estudios de referencia, Not Real.
Un par de años atrás yo soñaba simplemente con darles la mano, y ese día estaba ahí, dentro de un proyecto con ellos. Esa sensación fue brutal.
Y entonces, casi sin esperarlo, Carlos Vega me llamó: dejaba su puesto en Tavo y pensó en mí. Entendí que no solo era suerte, era un cúmulo de decisiones que me habían llevado hasta ese momento y a estar preparado para cuando llegase. Hicimos la entrevista y así empecé como artista 3D en Tavo Studio.

Ya has trabajado como freelance y contratado en un estudio. ¿Cuál es tu experiencia?
Primero aclaro que como freelance trabajé siempre para estudios, no con cliente final, así que mi experiencia va por ahí. Lo que más me llamó la atención es que cada estudio tiene su forma de trabajar: en algunos tienes un rol muy específico, en otros participas de principio a fin. Y en general, siendo freelance, estás un poco más alejado de las tripas del proyecto, no siempre, pero es lo habitual. Haces tu parte, entregas, y las decisiones grandes pasan por otro lado.
Estando full-time en Tavo es diferente. Puedo estar en todo el proceso, entender al cliente, ver cómo se toman las decisiones desde el principio. Si algún día quisiera montar algo propio, esa visión completa vale un montón. Pero eso, como decía, depende mucho de cómo trabaja cada estudio y también de qué partes del proceso quieras conocer en detalle.
¿Te sientes preparado para trabajar en un estudio como Tavo?
Sí, aunque con matices importantes. Uno de mis mayores miedos al empezar era creer que tendría que saberlo todo desde el primer día, y no es así. Lo que necesitas es tener claras las bases técnicas, de diseño, de animación… tener hambre y saber buscarte la vida con lo que te falta puntualmente.
Por lo general siempre habrá alguien al lado que te puede echar una mano, sobre todo al principio, y no hay que tenerle miedo ni a preguntar ni a investigar, de hecho, considero que es la forma de progresar.
Dicho esto: entré cagado a mi primer proyecto, no voy a mentir. Pero los años con After me habían dado una base de conceptos que se repiten, y poco a poco fui soltándome y entendiendo qué se esperaba de mí.

¿Cómo Esteschool te ha ayudado a conseguir tus objetivos laborales?
La formación está muy orientada a trabajar de verdad, eso ya lo notas desde el primer día. Pero lo más potente, sin duda, es la comunidad.
Este sector es más pequeño de lo que parece, y que otros profesionales pongan cara a tu trabajo te posiciona de una manera que por tu cuenta tardarías años en conseguir.
Al principio todos somos invisibles, y dejar de serlo es cuestión de mucho tiempo y mucho esfuerzo. La comunidad de Esteschool te mete ya en el radar de estudios top, y si a eso le sumas esfuerzo y dedicación… el punto de partida es otro.
¿Qué aspectos de la formación en Este School encontraste más útiles para tu desarrollo profesional?, ¿Qué es lo que te ayudó a dar el salto a tu trabajo actual?
Creo que es una formación que no se centra en enseñarte todas las pestañas de Cinema y eso es un acierto enorme. Enseña lo básico, sí, pero va al grano, y a partir de ahí se centra en que domines bien lo que realmente vas a necesitar: luces, materiales, composición, ritmo… Y lo interiorizas a base de repetición y práctica real, construyendo portfolio mientras aprendes. Eso es muy diferente a estudiar en abstracto o aprender de forma autodidacta.
Y luego está algo que al principio infravaloras bastante: las clases de Ángela sobre cómo trabajar como freelance. Cómo contactar con estudios, gestionar proyectos que se solapan, negociar un dayrate, facturar. No voy a mentir, no fue lo que más me llamaba la atención de primeras. Pero cuando llegó el momento de usarlo, agradecí muchísimo tener esa hoja de ruta. Sin eso habría ido tropezando con cada paso y habría necesitado mucha más prueba y error.
¿Qué habilidades específicas adquiriste en Este School que consideras cruciales para tu éxito actual?
Aprendí a coger referencias de verdad: no solo guardarlas en una carpeta, sino sintetizar qué me gustaba de una pieza y trasladarlo a mis propios diseños. Pero sobre todo, cambié de mentalidad. Pasé de hacer lo que sabía hacer bien a tirarme a la piscina: tener el resultado claro en la cabeza sin tener del todo claro el camino para llegar. Y al final siempre sale y es como de verdad se aprende, permitiéndote salir de la zona de confort. Eso, al fin y al cabo, es lo que pasa en cualquier proyecto real, solo que aquí sabes que tienes a Alberto para ayudarte si no llegas a dar con la tecla.
¿Cómo te ha apoyado Este School en términos de networking y oportunidades profesionales?
Aquí es donde me quedo sin palabras. Se nota que Este es un estudio en activo, que conoce el sector de verdad, y eso se traduce en eventos, en visibilidad, en conexiones reales. Nunca había visto algo así en una escuela.
Por un lado te ayuda a perderle el miedo a los referentes (al final ves que son personas normales, con sus inicios, sus anécdotas y sus aprendizajes como todo el mundo).
Y por el otro, consigues que esos profesionales te pongan cara a ti, y ese es el primer paso para dejar de ser invisible y empezar a construir algo propio.
Consejos para quienes quieren dedicarse al 3D
«Que si tiene claro que quiere hacer 3D y la duda es dónde hacerlo, que se apunte ya. Con la mano en el corazón: no va a salir de ninguna otra tan preparado para empezar a trabajar en serio.
He pasado por otras dos escuelas y aprendí cosas, sí, pero nunca salí con esta sensación de poder enfrentarme a lo que venga. Y si algo se atraganta, sé que Alberto, Ángela o alguien de la comunidad de Esteschool va a estar ahí para desatascarme y seguir avanzando y eso no tiene precio.»

¿Tú también quieres trabajar en estudios como TAVO?
Historias como la de Favid no son casualidad. En Esteschool formamos a diseñadores y artistas que quieren dar el salto al mundo profesional del 3D y el motion design, con una metodología práctica, mentores en activo y una comunidad creativa que te impulsa.
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