Fichado por un estudio top: la historia de Luís Martín tras pasar por Esteschool

Hay caminos que empiezan viendo una y otra vez Toy Story en VHS y terminan colaborando como freelance con un estudio de referencia como Mach, firmando visuales para artistas como Bad Gyal o Ana Mena. Ese es el recorrido de Luís Martín, exalumno de Esteschool y uno de nuestros casos de éxito más inspiradores.
Antes de dedicarse al diseño 3D, Luís trabajaba en el montaje y desmontaje de conciertos y festivales. Fue precisamente ahí, rodeado de pantallas y visuales en directo, donde tuvo su momento clave: entendió que quería crear ese tipo de contenido y no solo verlo pasar. Desde entonces, su evolución no se ha detenido: pasó por el máster de Esteschool, empezó a moverse como freelance en la industria musical y, poco a poco, fue ganándose un hueco en proyectos cada vez más grandes hasta llegar a colaborar con Mach, uno de los estudios de referencia del sector.
En esta entrevista, Luís cuenta cómo fue ese proceso paso a paso: cómo consiguió sus primeros clientes, qué sintió al entrar como freelance en un estudio top, cómo se adaptó al equipo y qué aprendió trabajando codo con codo con profesionales de ese nivel. Su testimonio es también una buena carta de presentación para quienes hoy se plantean formarse en nuestro máster de dirección de arte, motion design + IA, un programa pensado para acortar justo esa distancia que Luís destaca entre aprender una herramienta y estar preparado para trabajar en un estudio profesional, ahora también con la inteligencia artificial como parte del flujo de trabajo.
Te dejamos con su historia, contada en primera persona.
Para empezar, cuéntanos un poco sobre ti y tu recorrido hasta llegar al diseño 3D.
Siempre me ha apasionado el lenguaje audiovisual. De pequeño era el típico niño que se ponía una y otra vez los VHS de Toy Story o Bichos, y luego me pasaba el resto del día pensando en cómo se habían hecho y en lo que querían decir.
Creo que me viene de ahí que durante mucho tiempo mi sueño era ser director de cine. A medida que fui creciendo me fui formando y pasé por distintas ramas del sector y también entendí lo complicado que era llegar hasta ahí. Pero nunca cambió esa necesidad de crear y de expresarme a través de la imagen.
Cuando descubrí el 3D supe que había encontrado mi sitio. Fue como encontrar la herramienta que necesitaba, podía construir lo que se me ocurriera y encuadrar el plano como se me antojara. Ahí entendí que lo que realmente buscaba era una forma de expresar un impulso que siempre he tenido de contar algo a través de imágenes.
¿En qué momento descubriste que querías dedicarte a esto?
Fue en un momento en el que estaba trabajando en el montaje y desmontaje de conciertos, festivales y todo tipo de eventos. Ahí pude ver gran variedad de shows en todos sus formatos y yo en lo único que me fijaba era en las pantallas y sus visuales. Hubo un momento en el que pensé: «Okey, yo quiero hacer eso». Ese fue el punto de inflexión. A partir de ahí empecé a investigar el mundo del 3D y a conocer todas sus posibilidades, artistas, estudios…

¿Por qué decidiste estudiar en Esteschool y no en otra escuela?
Encontré Esteschool justo en ese momento donde buscaba exactamente todo lo que ofrecéis. Estaba en un punto en el que tenía que dar un paso más. Tenía una base, pero no me sentía realmente preparado para trabajar de forma profesional. Quería ganar seguridad con Cinema 4D, mejorar mi nivel y entender cómo se trabaja de verdad dentro de la industria.
Sin embargo, fue ver el nivel de los trabajos que los estudiantes realizaban en el máster lo que me convenció. El nivel de los proyectos era impresionante y veía que si la gente podía hacer eso después de terminar el máster, yo quería aprender ahí.
¿Qué expectativas tenías antes de empezar el Máster?
La verdad es que empecé el máster con muchísimas expectativas. Recuerdo que el primer día comenté que apenas sabía rotar un objeto 360° e iluminar una escena de forma muy básica. Sabía que tenía muchísimo por aprender.

¿Hubo algún proyecto o momento durante la formación que marcara un antes y un después para ti?
De lo que más me marcó fue ver el ojo que tiene Alberto para el detalle. Me impresionaba la precisión con la que analizaba los proyectos, era capaz de decirte casi de un vistazo que un material necesitaba un poco más de rugosidad o que una luz debía ajustarse ligeramente, y cuando hacías ese pequeño cambio, la escena mejoraba muchísimo.
Ver que se puede llegar a ese nivel hace que quiera seguir entrenando el ojo y mejorando en cada proyecto.
¿Cómo conseguiste tu primer trabajo como freelance?
Sin trampa ni cartón, siendo majo y solvente las oportunidades acaban llegando tarde o temprano. En mi caso he tenido la suerte de conocer a gente de la industria musical, y poco a poco he ido entrando en proyectos cada vez más interesantes.
Siempre he pensado que este camino hay que recorrerlo paso a paso. Cada proyecto, por pequeño que sea, te enseña algo y te prepara para el siguiente. Si no hubiera aceptado esos primeros trabajos, que más más bien los orientaba a aprender, hoy no habría tenido la oportunidad de participar en proyectos para artistas más grandes como Bad Gyal o Ana Mena.
¿Qué fue lo más difícil al empezar a trabajar por tu cuenta?
Al principio prácticamente todo supone un reto. Ya no se trata solo de hacer bien tu trabajo como artista 3D, sino que de repente tienes que asumir muchos roles a la vez.
¡Aquí es donde entiendes lo fundamentales que son las clases de Ángela para saber gestionar toda la previa a entrar en un proyecto!
¿Qué consejo darías a alguien que está intentando conseguir sus primeros clientes?
Creo que el mejor consejo es que no esperen a sentirse preparados al cien por cien, porque ese momento probablemente nunca llegue. A mí es una de las cosas que más me obsesionó. Ser puntual, comunicarte bien y poner facilidades hace que la gente quiera volver a contar contigo.
No es nada fácil, pero hay que salir de la zona de confort y apuntarse a un bombardeo, ahí es cuando empiezas a conocer mundo por así decirlo.
Cuéntanos tu experiencia trabajando como freelance para un estudio como Mach.
La verdad que increíble, Victor y Rafa son unos cracks. Lo que más me sorprendió fue la confianza que depositaron en mí desde el principio. Llegar como freelance y sentir que tu criterio también cuenta hace que des lo mejor de ti.
Son unos profesionales increíbles, tienen una forma de trabajar muy organizada y exigente dentro de un ambiente muy cercano. Poder participar en proyectos de un nivel muy alto y ver de primera mano cómo trabaja un estudio como Mach es muy gratificante.
¿Cómo fue el proceso de incorporación y adaptación al equipo?
Fue muy natural y dinámico. Me llevé una grata sorpresa al ver que parte del equipo estaba formado por otros alumnos que están haciendo el máster actualmente. Eso hizo que desde el primer día hubiera muy buena sintonía y que todos habláramos el mismo idioma a la hora de trabajar.
¿Qué aprendiste trabajando en un entorno profesional de ese nivel?
Sobre todo, a ser eficiente. En proyectos reales no siempre buscas la solución más compleja o la más espectacular, sino la que resuelve el problema de la mejor manera y dentro de los tiempos que marca la producción.
¿Crees que Esteschool te ayudó a adaptarte rápidamente al workflow del estudio?
Sin duda, porque cuando llegué ya estaba familiarizado con la forma de organizar los proyectos, de comunicarme con el equipo y de afrontar el trabajo. No sentí ese choque de entrar en un entorno profesional completamente desconocido.
¿Qué herramientas o metodologías aprendidas en la escuela te han resultado más útiles en proyectos reales?
Diría que lo que más me ha servido fue el absorber la metodología de trabajo que enseñáis. Durante el máster, más allá de dominar la parte técnica del programa, aprendes a desarrollar proyectos de una forma muy parecida a como se hace en un entorno profesional. Luego cuando te enfrentas a un proyecto real, muchas cosas ya te resultan familiares, hace que el salto al mundo profesional no se sienta tan grande y eso se agradece.
¿Cuáles son tus próximos objetivos a corto y medio plazo dentro del mundo del 3D?
Me gustaría seguir consolidándome dentro del sector. Me motiva seguir colaborando con distintos estudios, estoy convencido de que cada experiencia me va a hacer crecer.
Tampoco dejo nunca de proyectar. Me gusta tener un pie en la tierra y otro fuera del mapa. Al final, veo que el mundo del 3D está en constante evolución y esa sensación de que siempre hay un siguiente nivel es una de las cosas que más me entusiasma.
Mirando atrás, ¿recomendarías Esteschool?
Por supuesto, si no existiera Esteschool, habría que inventarlo.
¿Qué es lo que más te ayudó de la escuela para llegar donde estás ahora?
En lo que más me ha ayudado ha sido en acortar tanto la distancia para pasar a trabajar profesionalmente.
Me ofrecisteis una serie de herramientas que me ayudaron a creer en mis capacidades y trabajar con seguridad. Esa confianza la gané durante el máster al ver que finalmente era capaz de realizar proyectos cada vez más complejos.
Si tuvieras que destacar algo de tu experiencia, ¿Qué sería?
Diría que fue el cambio de mentalidad. Entré con muchas ganas de aprender un programa, pero salí entendiendo cómo piensa y cómo trabaja un profesional del 3D. Ahora tengo la sensación de estar viviendo aquello que hace unos años veía como algo muy lejano. Pasar de admirar el trabajo de otros a colaborar en proyectos reales, conocer a profesionales del sector y aportar mi granito de arena es algo que todavía sigo valorando muchísimo.

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