Cómo piensa un director de animación: las claves de Guille Llano para destacar en 3D

En el mundo del motion design y la animación 3D, la diferencia entre un buen proyecto y uno realmente memorable no siempre está en la técnica, sino en cómo se piensa y se construye desde la base. Para entender mejor qué buscan los estudios, cómo evolucionan los alumnos y qué papel juega la dirección de arte en todo esto, hablamos con Guille Llano.
Guille es profesor en Esteschool y director de animación en JVG Studio, donde trabaja a diario con clientes reales. En esta entrevista nos cuenta cómo es su día a día enseñando, cuáles son los errores más comunes al empezar y qué necesita un portfolio para destacar en la industria.
¿Cómo describirías tu día a día como profesor en Esteschool?
Sobre todo, mi día a día en Esteschool consiste en corregir prácticas de los alumnos y ayudarles a mejorar mediante tutorías y clases en directo. Intento acompañarlos durante el proceso y ayudarles a resolver los problemas que van apareciendo mientras desarrollan sus proyectos.
¿Qué es lo primero en lo que te fijas cuando revisas el trabajo de un alumno?
Lo primero en lo que me fijo es en el look general del trabajo. Así puedo ver qué nivel tiene el alumno y adaptar mis correcciones a ese punto. Hay veces que hace falta reforzar conceptos básicos antes de seguir avanzando, y otras veces simplemente se trata de pequeños retoques o ajustes finales.
Creo que es importante no saturar al alumno con detalles de acabado si todavía no está bien resuelta la base del proyecto.
¿Qué errores ves que se repiten más al empezar en dirección de arte y animación?
Lo que más veo es que los alumnos intentan hacer proyectos muy complejos desde el principio. Se fijan en referencias de estudios muy potentes e intentan replicarlas directamente. Y claro, luego llegan comentarios como “he intentado hacer esto y no me sale” o “no me queda igual”.
Intento hacerles entender que antes de correr hay que aprender a andar. Es importante ir dominando el programa poco a poco. Muchas veces funciona mucho mejor una práctica sencilla pero bien ejecutada que una súper compleja que no termina de estar pulida.

¿Cómo ayudas a los alumnos a dar ese salto de calidad en sus proyectos de final de cuatrimestre?
Intento acompañarlos desde el principio. Trabajamos los proyectos mediante tutorías personalizadas e individuales, y eso nos permite detectar exactamente en qué punto están atascados para resolverlo juntos.
Muchas veces es la experiencia la que me ha enseñado a resolver problemas en proyectos reales para clientes. Intento transmitirles esa forma de pensar dentro del programa y cómo afrontar los distintos problemas que aparecen durante una producción.
¿Qué diferencia la formación en Esteschool de otras escuelas?
Para mí, la principal diferencia es que todo está muy enfocado a cómo se trabaja realmente en estudios de 3D. Desde el principio estás acompañado por profesionales en activo que enfocan el aprendizaje hacia la realidad de la industria.
Hay un foco muy claro en dirección de arte y animación aplicada al mundo profesional, y eso se nota muchísimo en las prácticas de los alumnos.
Además, las prácticas finales son vistas por algunos de los estudios más importantes de España. Ojalá yo hubiera tenido una ventana así cuando era estudiante.

Trabajas en un estudio profesional y das clase. ¿Cómo se nota eso en la metodología de Esteschool?
Como decía antes, al final mi día a día durante los últimos 10 años ha sido trabajar con Cinema 4D para clientes de todo tipo. Y lo que intento es transmitir a los alumnos todos esos pequeños trucos y formas de trabajar que he ido aprendiendo con la experiencia.
Muchas veces no se trata solo de saber usar una herramienta, sino de saber cómo resolver problemas reales cuando aparecen. Porque siempre aparecen.
¿Por qué crees que los alumnos de Esteschool salen más preparados para trabajar en la industria?
Porque están rodeados de profesores que trabajan dentro de la industria, así de simple.
Puedes aprender toda la técnica del programa con gente súper técnica que conoce hasta la última herramienta de Cinema 4D. Pero la clave está en el enfoque: cómo usar esas herramientas para conseguir resultados que funcionen dentro del mundo de la publicidad y el motion design.

Las clases en directo y las tutorías personalizadas, ¿realmente marcan la diferencia frente a cursos grabados?
Sí, totalmente.
Por muy bien explicado que esté un curso, siempre surgen dudas concretas cuando empiezas a hacer tus propios proyectos. Aparecen pequeños problemas constantemente. A veces son tonterías, pero si no tienes a alguien que te ayude a resolverlas, puedes perder muchísimo tiempo bloqueado.
Ese acompañamiento personalizado es la clave.
Trabajas como director de animación en JVG Studio. ¿Cómo integras esa experiencia profesional en tus clases?
Constantemente. Es una experiencia de la que no me puedo desprender porque va conmigo en cada clase.
Siempre aparece alguna duda o problema que ya me encontré antes en algún proyecto real. Y muchas veces es como: “ah sí, esto nos pasó en tal proyecto y lo resolvimos así”.
Creo que eso es de las cosas más valiosas que puedo aportar a los alumnos: toda esa experiencia real trabajando para clientes.

¿Qué hace que un proyecto pase de «técnicamente correcto» a realmente potente y memorable?
Es difícil definirlo exactamente porque hay proyectos que tienen algo especial y lo notas al momento.
Creo que es una mezcla de factores. Evidentemente hace falta un buen concepto detrás, y eso es algo que se trabaja muy bien en Esteschool.
Pero también creo que no hace falta que un proyecto sea el más técnico o el más complejo para ser memorable. Hay proyectos muy sencillos que, con una buena iluminación, una animación cuidada y un concepto potente, funcionan muchísimo mejor.
En JVG, ¿qué buscáis cuando incorporáis talento nuevo?
Sobre todo, un buen portfolio.
Es lo más importante a la hora de contratar a un diseñador. Muchas veces nos da bastante igual dónde ha estudiado o el nivel técnico exacto que tenga en un software concreto.
Nos fijamos más en el ojo que tiene para la dirección de arte, en la sensibilidad para la animación y en cómo se ven sus proyectos personales. Esa es la mejor carta de presentación.
¿Qué debe tener un portfolio para destacar en un proceso de selección de un estudio como JVG?
Para mí, una buena dirección de arte.
Creo que es en lo que más nos fijamos: que el trabajo se vea fino y cuidado. Si tiene partículas, simulaciones de tela o efectos complejos está genial, pero no es lo más importante.
Lo que realmente buscamos es que haya buen gusto y sensibilidad visual. La parte más técnica siempre se puede aprender con el tiempo, pero educar el ojo suele costar más.

Más allá de las habilidades técnicas, ¿Qué marca la diferencia en un perfil junior hoy?
La calidad del portfolio.
Sigo pensando que es lo más importante que puede trabajar un estudiante antes de buscar trabajo. Hacer proyectos personales, experimentar y disfrutar del proceso.
Si haces eso bien, lo demás acaba llegando solo. Creo que en este sector tenemos la suerte de poder demostrar nuestro talento de una forma muy directa a través del portfolio.
¿Crees que los alumnos de Esteschool están preparados para dar el salto a un estudio profesional?
Totalmente.
Lo bueno de Esteschool es que el portfolio se empieza a trabajar desde el principio. Cada práctica es una oportunidad para crear piezas que luego pueden formar parte de ese portfolio.
Y además, la metodología hace que los alumnos ya se enfrenten a briefs y dinámicas muy parecidas a las que luego encontrarán en un estudio o con un cliente real.
Muchas de esas cosas yo las aprendí únicamente con la experiencia. Por eso me parece una suerte que en la escuela se trabaje así desde el inicio.
¿Qué consejo le darías a alguien que está a punto de terminar el curso y quiere trabajar en la industria?
Que no tenga prisa por mandar solicitudes a todos los estudios nada más terminar.
A veces no recibir respuesta puede ser frustrante. Creo que merece la pena dedicar un tiempo a pulir bien el portfolio, mejorar prácticas antiguas con los conocimientos que ya tienes y preparar una buena carta de presentación.
La primera impresión muchas veces es muy importante.